¡¿MONETARISTAS?!
Luis Figueroa*
En estos tiempos
posmodernos[1], en
los que algunos insisten en que todo es relativo, en que no existe la verdad y
en lo políticamente correcto, está de moda renegar de las etiquetas.
Pero creo que las etiquetas nos ayudan a clasificar y a entender las cosas, las
ideas y a las personas. Pienso que las clasificaciones a las que sirven
son muy importantes; y que no deberían manipularse ni por ignorancia, ni por
perversidad. Por eso considero que vale la pena comentar el artículo de
Juan Alberto Fuentes, titulado ¿Resabios de la contrarrevolución
monetarista?[2].
En él, Fuentes pretende poner a Edward Prescott y Finn Kydland, ganadores del
Premio Nobel en Economía 2004, en la misma canasta monetarista que al Nobel
Friedrich A. Hayek y al ilustre Ludwig von Mises. A Milton Friedman
(también Nobel y también mencionado por Fuentes) se entiende que lo coloque en
el cajón de los monetaristas, porque es monetarista. ¡Pero a Hayek y
Mises! eso sólo se explica porque el papel aguanta con todo; o más bien por el
hecho de que el mainstream, los neosocialistas, los de la tercera vía y
los PoMos[3], no
alcanzan a distinguir, ni a entender, las profundas diferencias que hay entre
monetaristas (como Friedman), austriacos (como Hayek y Mises).
A modo de Monetarism for dummies, el monetarismo hace énfasis en los efectos que tiene la moneda sobre la demanda agregada y destaca la relación directa que hay entre la tasa de crecimiento de la masa monetaria y el nivel general de precios. En otras palabras, el monetarismo establece una relación causal entre la cantidad de dinero que hay en el mercado y el nivel general de precios.
Perdonen que me ponga así de técnico, pero Hayek
y Mises deben estar dando vueltas en sus tumbas; y se dice tanto de Fuentes,
que uno termina creyendo que no cometería un error tan evidente como asegurar
que aquellos dos economistas son parte de una “contrarrevolución monetarista”.
Con respecto a la obra de Prescott y Kydland, Frank Shostak del Mises Institute
escribió que “los laureados de este año han oscurecido nuestro entendimiento
por medio de la introducción de complejas herramientas matemáticas. Un
cuidadoso escrutinio del modelo de Prescott y Kydland muestra que es sólo otro juguete
complejo para hacer que coincidan las curvas, lo que tiene poco que ver con
una explicación de los ciclos económicos”[4].
Los austriacos (misianos) no ven a Prescot y Kidland como dos de los suyos
porque los austriacos sí entienden las diferencias profundas que hay
entre monetaristas y austriacos.
Pero, ¿qué dijo Mises al respecto? “Cualquier variación de las
existencias dinerarias forzosamente ha de modificar la distribución de los
bienes económicos entre las diversas personas y entidades. La cantidad de
dinero disponible en el mercado sólo puede aumentar o disminuir mediante el
previo incremento o restricción de las tesorerías de determinados miembros
individuales. Podemos imaginar, si así lo preferimos, que cada individuo
recibe una parte de ese dinero adicional en el momento mismo en que éste accede
al mercado, o bien participa en la reducción de la cantidad de moneda. Pero en
cualquier caso la conclusión final es siempre la misma; a saber, que las
variaciones de precios provocadas por las variaciones de la cantidad de dinero
disponible nunca pueden afectar al mismo tiempo y en la misma proporción a los
precios de todas las diversas mercancías y servicios”[5].
Esta explicación de la relación entre la oferta de dinero y los cambios en la
estructura de precios dista leguas de la explicación directa y causal que
ofrecen los monetaristas; y pone otras leguas más entre Mises y el
monetarismo. Mientras que los monetaristas se concentran en el nivel
general de precios, como el mecanismo por medio del cual cambian los
niveles de producción y de empleo, los austriacos lo hacen en los precios relativos.
Friedrich estaba de acuerdo con Ludwig; pero
Fuentes cree que porque Prescott y Kydland entienden las limitaciones de la
planificación frente al mercado y que porque Hayek y Mises entendieron bien las
fallas de Keynes, deberían estar en el mismo canasto. Pero aquello es como
forzar las cosas y no querer entender los matices.
Mises explicó que el vicio principal de que adolecen la antigua teoría cuántica
y la ecuación de intercambio de los economistas matemáticos es que ignoran que
“las variaciones de la oferta de dinero forzosamente han de provocar cambios en
otros muchos campos. Después de un incremento, o una reducción, de las
existencias dinerarias, el mercado queda trastocado, sin que el efecto de la
variación se limite al alza o la baja de los precios y al incremento o
reducción de las tesorerías de los individuos. También han cambiado las
mutuas razones de intercambio entre los distintos bienes y servicios, que,
si deseamos recurrir a una metáfora, se describen mejor con la imagen de una
convulsión de precios que recurriendo a esa equívoca expresión que nos habla de
simple alza o baja del nivel general de precios.[6]”.
Al entendido, por señas, pues.
*Luis Figueroa es profesor auxiliar de Filosofía Social en la Universidad Francisco Marroquín; y columnista del diario guatemalteco Prensa Libre.
[1] Alan Sokal, en Imposturas intelectuales, citado por José Luis Torres Carbonel, dice: “Al parecer, amplios sectores pertenecientes al ámbito de las humanidades y de las ciencias sociales han adoptado una filosofía que llamaremos- a falta de un término mejor- posmodernismo, una corriente intelectual caracterizada por el rechazo más o menos explícito de la tradición racionalista de la Ilustración, por elaboraciones teóricas desconectadas de cualquier prueba empírica, y por un relativismo cognitivo y cultural que considera que la ciencia no es nada más que una narración, un mito o una construcción social”. Gilles Deleuze, citado por Mercedes Allendesalazar en Gilles Deleuze y Alain Badieu: elogio y defensa de la filosofía, dice: “La filosofía no consiste en saber, y no es la verdad lo que inspira a la filosofía sino categorías como las de Interesante, Relevante e Importante”. Richard Rorty, en La prioridad de la democracia sobre la filosofía, asegura que “Cuando entran en conflicto, la democracia tiene precedencia sobre la filosofía”.
De aquello concluyo en que para el posmodernismo la verdad es relativa y que la realidad es lo que dice la mayoría, no lo que es.
[2] Diario guatemalteco Siglo Veintiuno, domingo 24 de octubre de 2004, página 13. Fuentes ha sido coordinador del informe nacional de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
[3] PoMo, es la abreviatura cariñosa de posmoderno.
[4] Frank Shostak, A Nobel Prize For Not So Much Mises Institute, 22 de octubre de 2004.
[5] Ludwig von Mises. La acción humana. Unión Editorial, Madrid, 2001. P. 495. El énfasis es mío.
[6] Ibidem. P. 496